9 Acciones Exclusivas del Trabajador (a) Social en el Ámbito de la Salud Mental


La salud mental es uno de los factores más afectados en la pandemia del covid-19, el cual, es uno de los fenómenos en el que está implicado el trabajador (a) social, conoce 9 acciones importantes a tener en cuenta en la intervención profesional en la salud mental.

9 Acciones Exclusivas del Trabajador (a) Social en el Ámbito de la Salud Mental:


Ver vídeo interactivo en YouTube: https://youtu.be/1l9JNsQgzwM

1. Es necesario aumentar la coordinación sanitaria (entre Atención Primaria de salud y Especializada, tanto hospitalaria, salud mental y urgencias) En el abordaje sanitario es preciso integrar la valoración del impacto psicosocial que tiene en las personas afectadas la propia situación de crisis y los efectos colaterales de la misma, y apoyar/contener telefónicamente.


2. Es necesario realizar un Protocolo de intervención Social en Hospitales y Centros de Atención Primaria para evaluar la posible necesidad de personas con positivo en COVID-19 para así también poder dar cobertura en materia residencial a las personas que no puedan realizar aislamiento domiciliario (personas sin hogar, hacinamiento).


3. La coordinación socio sanitaria y su correspondiente acción intersectorial (servicios sanitarios y los Servicios Sociales). Es fundamental para cubrir las necesidades sociales de la población con mayor vulnerabilidad, que aumentarán en estos días, y tendrán efectos a corto, medio y a largo plazo.

Se deben generar apoyos al alta de los pacientes que han padecido la enfermedad y pueden volver a sus domicilios con apoyos de SAD. Muy importante garantizar la continuidad de cuidados y atención socio sanitaria a dicha población, poniendo en marcha mecanismos como:

- Seguimiento telefónico y atención social a las personas con escasez de redes de apoyo, con contagio por COVID-19. Y especialmente a las que han estado ingresadas.

- Seguimiento telefónico, atención social e información de los recursos existentes a las familias de personas fallecidas con motivo del contagio por COVID-19 para acompañar en el duelo.


4. Es importante tener una serie de medidas dirigidas a apoyar a las personas con trastornos mentales graves: 

- Se tiene que garantizar que cuenten con la información fiable de la situación de emergencia sanitaria que vivimos. 

- Localizar las dificultades que tienen en el día a día a causa de las restricciones para poder buscar alternativas, estrategias adaptadas a la casuística es decir, casos difíciles de conciencia y de conducta.

- Seguimiento de su estado de salud y detectar posibles problemas o necesidades sociales

En los casos de personas con trastorno mental grave, en adelante , son de especial preocupación aquellas personas que viven solas o que viven con familiares ancianos, las madres en la mayoría de los casos. También las que viven en habitaciones de pensiones o en pisos compartidos. Son personas especialmente vulnerables sin apenas apoyos sociales, con escasas redes comunitarias, con deficiencias en su autocuidado, a las que esta situación les puede desbordar y no ser conscientes de la situación tan grave que estamos viviendo.


5. Detectar y valorar las necesidades básicas. La suspensión de muchas actividades y servicios presenciales como centros de día, centros de rehabilitación psicosocial o centros ocupacionales suponen un recorte en la atención a estas personas que ha de ser compensado por otros medios.


6. La coordinación de casos se hace más que imprescindible en esta situación. Desde los y las profesionales de trabajo social de ambos sistemas ha de darse una coordinación sobre aquellos casos que sean detectados desde uno u otro sistema. Una intervención conjunta y coordinada es la única alternativa posible, distribuyendo acciones, o incluso, distribuyéndose el seguimiento de los casos entre los y las trabajadoras sociales. Ese seguimiento debe de ser preferentemente no presencial para evitar riesgos para la salud de los y las profesionales.


7. La coordinación, seguimiento y apoyo a los familiares con indicaciones sencillas pero claras sobre la prevención ante la expansión del coronavirus, así como instrucciones sobre cómo gestionar esas medidas en la convivencia diaria familiar o del alojamiento.


8. El uso de la teleasistencia de forma más intensa, haciendo un seguimiento más próximo y cercano. Desde ambas redes (social y salud) un seguimiento telefónico, o en su caso y si fuera totalmente preciso, presencial en domicilio o despacho.


9. También destacar la especial vulnerabilidad de las personas en situación de exclusión residencial absoluta, es decir, Vivir en un espacio público (sin domicilio), personas que pernoctan en albergue, forzado a pasar las horas diurnas en un espacio público o sin vivienda), como personas sin vivienda con problemas de salud mental y que no pueden hacer confinamiento o aislamiento domiciliario si se le detectara el COVID-19.


En consonancia con ello, se hace necesaria una previa valoración por parte del equipo de salud mental de aquellos casos que, por su mayor vulnerabilidad y menor red social de apoyo, precisen una mayor intervención tanto sanitaria como social.

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